EL TALENTO QUE NO SIRVE.
- Diana Mendoza

- 11 jun 2020
- 6 Min. de lectura
La suerte y el éxito son amigas de la ACCIÓN, sin embargo, hay ocasiones en las que a pesar de que una persona se encuentra realmente ocupada no logra alcanzar las metas proyectadas o poner en marcha ese logro que tanto sueña, incluso puede suceder que las tareas del día a día no se cumplan y esto genere frustración y desmotivación, también puede pasar que a pesar del talento no exista una disciplina para alimentarlo y aprovecharlo. Lo anterior puede concatenarse a poca habilidad para gestionar el tiempo, aunque no siempre se trata de una explicación tan fácil.
“En 5 minutos envío el mail” “Más tarde hago la llamada” “No he hecho lo que me pidieron ayer” “Aun tengo tiempo para hacerlo” “Lo intentaré hasta que sea perfecto” son algunas de las frases que encubren al talento de hacer que nada suceda: PROCRASTINAR
Procrastinar significa postergar actividades que podrían ser realizadas a tiempo, dejar para después aquello que es importante o necesario para sí mismo y/o para otros. Esto tiene lugar cuando se DECIDE dejar para el mañana, sabiendo que la mayoría de consecuencias serían perjudiciales. Quizá acabas de identificarte diciendo o pensando en alguna situación similar o quizás conoces a alguien a tu alrededor que suele tener esta conducta, en cualquiera de los casos la respuesta es la misma: Aniquilación.
Y aunque pudiera sonar muy dramático, por aniquilación se hace énfasis en la progresiva muerte o saboteo de la tranquilidad personal, el talento, el éxito, los logros en equipo y el alcance de metas en cualquier área de la vida del ser humano: personal, profesional, amorosa, social, académica, etc. Pero procrastinar no es una conducta que se realice totalmente consciente, pues las razones de éste comportamiento son tan válidas como otras dificultades que afectan el desempeño y funcionalidad sana. Es comprensible que una persona que procrastine llegue a causar desesperación por aquellos que esperan respuestas rápidas o tangibles, pues a final de cuentas si alguien puede y sabe hacer algo ¿Por qué no lo hace? Y entonces se asocia a falta de compromiso, irresponsabilidad o de talento, llegando a juzgar de perezosa a la persona y reduciendo las alternativas de apoyo y solución del verdadero problema.
PEREZA VS PROCRASTINACIÓN:
Hablar de una persona perezosa es imaginarnos a alguien que le teme o evita el esfuerzo que implica realizar alguna tarea o actividad específica, se relaciona con la actitud negativa de entregar algo aunque termine realizándolo, mientras que la persona que procrastina sufre su falta de acción, es un patrón de conducta que con el que no está satisfecho y experimenta sentimientos de culpa y estrés por ello, desencadenando la baja de desempeño y la pérdida de seguridad.

¿POR QUÉ SE PROCRASTINA?
Las causas que pueden originar ésta conducta se entienden mejor por su misma clasificación:
Procrastinación por Motivación: Sucede cuando la actividad no es de relevancia o de gran interés, la falta de compatibilidad entre la actividad y el propósito de la persona provoca que se sustituya la tarea por cualquier otra que tenga mayor relevancia o permita continuar aplazando la emoción de aversión por hacer la actividad.
Procrastinación por Evasión: Se relaciona a factores psicológicos, inseguridad y baja autoestima, puede expresarse directamente por la creencia de que la tarea a cumplir es “un gran reto” o el temor al “qué dirán” entonces se concluye que se fracasará, para evitar el fracaso se flagelan y no actúan.
Procrastinación por Indecisión: Otra forma de expresarlo es cuando decides comenzar hasta que “todo esté perfecto” o hasta que te sientas totalmente listo y hayas encontrado la mejor forma de hacerlo, sin embargo, el postergar la actividad genera más estrés e inseguridad, pues entonces trabajas bajo urgencia. Este tipo de procrastinación se asocia a personalidades narcisistas, quienes emplean mecanismos de defensa como la fantasía y la formación reactiva (hacer lo contrario a lo que se desea).
Procrastinación por Emoción: Algunas personas encuentran una especial emoción en postergar la apertura de una actividad por la sobrecarga de la energía que experimentan, ¡Sí! La adrenalina de hacer todo a último momento les provoca gran placer y tienden a elogiarse por el logro. Reforzando la conducta de procrastinar, aunque sufren y se cuestionan en el proceso.
TIPOS DE PROCRASTINADOR:
Crónicos: La procrastinación es constante en su comportamiento.
Esporádicos: La actitud y conducta de postergar no es habitual, se relaciona principalmente con la causa de procrastinación por motivación.
El ROL DE PROCRASTINADOR Y EL LÍDER:
Si hasta ahora has identificado ser procrastinador o identificas en tu equipo de trabajo (o en tu familia y amigos) a alguien con éstas características, lo primero que tienes que saber es que se puede trabajar en dejar de procrastinar ¿Quieres saber qué hacer? ¡Sigue leyendo!
Como en todo proceso del comportamiento humano, el primer paso es enfrentar la realidad como es y aprender a ser consciente de sí mismo y de los actos propios, esto lo menciona Jorge Arturo Llaguno, profesor de Factor Humano en IPADE. Desde la psicología no basta con entenderlo intelectualmente, se requiere observar los orígenes y hacer consciente los procesos y emociones que llevan a procrastinar.
Tips para dejar de procrastinar:
Diferenciarlo con problemas de gestión del tiempo (para esto último apoyarse de cronogramas, agenda, calendario, recordatorio y recursos enfocados a la organización y efectividad resulta útil).
Identifica qué tareas procrastinas: Observa y anota qué tipo de actividades postergas con mayor frecuencia, identifica si existen características específicas, ya sea por el contenido, la emoción que te generan, la compatibilidad con tus propósitos de vida, etc.
Planifica sin abusar: Emplear herramientas de gestión de tiempo ayuda, sin embargo es importante recordar que se puede procrastinar intentando planear a la perfección todo. Haz lo que puedas con lo que tengas, enfócate en el progreso y no en la perfección.
Programación: Establece un lapso determinado diario o elige los días en los que trabajarás en ese proyecto.
Evita distracciones: Uno de los factores cognitivos de la procrastinación es la capacidad de concentración y atención, aleja tu celular, apaga tu TV y acude a un lugar tranquilo destinado a ejecutar la actividad a realizar, quédate a solas con la tarea.
Establece plazos de acción realistas, divide la meta en pequeñas acciones.
Acude a un profesional: Si identificas que estás procrastinando por sentimientos de inferioridad y autoestima acude a ayuda profesional, no será valioso que los demás vean tu valor y talento sino lo reconoces primero tú.
Comunica lo que no te gusta: Si alguna actividad te genera una emoción de desagrado o desmotivación exprésala, todas las emociones son válidas, quizás puedas llegar a un acuerdo o bien proponer nuevas ideas compatibles contigo.
ROL DE LÍDER:
Si eres líder de una persona que procrastina es importante resaltar la empatía que requiere el comprender la situación por la esta que pasa, esto no significa pasar por alto el impacto en el desempeño esperado versus el desempeño obtenido. La tarea del líder es guiar y orientar el cumplimento de metas, la procrastinación no discrimina entre personas talentosas y no empleables ¿Cómo puedes apoyar a tus altos potenciales?
Identifica la posible causa de procrastinación, observa en qué situaciones se repite este comportamiento.
Investiga, acércate a tu colaborador o a esa persona que deseas ayudar y comunica lo que observas, pregunta cómo puedes ayudar.
Involúcrate a sus propósitos: Entabla conversaciones que vayan más allá del cumplimiento laboral cotidiano, ¿Conoces cuál es el sueño de esa persona? ¿Qué es lo que la inspira? ¿Qué temas le son de gran interés? Ahí puedes encontrar a tus mejores aliados.
Impulsa: No significa que esté atrás de la persona pero sí que le preguntes los avances, partiendo desde el interés por ayudarle y no por hostigamiento.
Reconoce y respalda: Brinda seguridad y déjale saber que confías en sus habilidades y que incluso si algo no saliera tan bien, presentara dudas o complicaciones durante el camino eso es totalmente normal, cuéntale alguna situación difícil que hayas vivido y cómo llegaste tú a ser líder. Ofrece tu ayuda en lugar de reproches.
Fomenta la objetividad: Establece metas específicas, medibles, realistas y alcanzables las cuales impliquen algo concreto. Nada podría desestabilizar más a alguien que un líder con miles de ideas sin aterrizar.
“Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien” Mandela.
Escrito por: Diana Mendoza.

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